El 27 de mayo, el secretario de Estado Marco Rubio envió un cable a las embajadas y consulados estadounidenses de todo el mundo para pausar las citas de solicitantes de visas de estudiante:
“Con efecto inmediato, en preparación para ampliar la revisión y verificación de redes sociales exigidas, las secciones consulares no deben añadir capacidad adicional de citas para visas de estudiante o visitante de intercambio, F, M y J, hasta que se emitan nuevas instrucciones… que prevemos para los próximos días”.
Posteriormente, el 18 de junio, una nota de prensa del Departamento de Estado indicó que las citas se reanudarían “pronto” y que los solicitantes estarían sujetos a controles reforzados:
Utilizamos toda la información disponible en nuestros controles de visas para identificar a solicitantes inadmisibles en Estados Unidos, incluidos quienes representan una amenaza para la seguridad nacional. Conforme a las nuevas instrucciones, realizaremos una revisión completa y exhaustiva, incluida la presencia en línea, de todos los solicitantes de visas de estudiante y de intercambio de las categorías F, M y J.
Para facilitar esta revisión, se indicará a todos los solicitantes de visas F, M y J que cambien a “público” la configuración de privacidad de todos sus perfiles en redes sociales.
Nuestras representaciones en el extranjero reanudarán pronto la programación de solicitudes de visas F, M y J. Los solicitantes deben consultar el sitio web de la embajada o consulado correspondiente para conocer la disponibilidad de citas.
Toda decisión sobre una visa es una decisión de seguridad nacional. Estados Unidos debe mantener la vigilancia durante la expedición de visas para garantizar que quienes soliciten la admisión no pretendan perjudicar a los estadounidenses ni a nuestros intereses nacionales, y que todos acrediten de manera creíble su elegibilidad para la visa solicitada, incluida la intención de realizar actividades compatibles con las condiciones de su admisión.
Politico informa que obtuvo un cable más detallado enviado a funcionarios consulares de todo el mundo, que exige implantar los nuevos procedimientos en cinco días hábiles:
El cable ordena revisar la presencia en línea de los solicitantes para detectar “cualquier indicio de hostilidad hacia los ciudadanos, la cultura, el Gobierno, las instituciones o los principios fundacionales de Estados Unidos”. También exige señalar cualquier “promoción, ayuda o apoyo a terroristas extranjeros y otras amenazas para la seguridad nacional” y el “apoyo al acoso antisemita ilegal o a la violencia”.
El cable parece reflejar los esfuerzos del presidente por sofocar las protestas universitarias propalestinas, el antisemitismo y, más ampliamente, una cultura universitaria que considera contraria a los valores estadounidenses.
La “presencia en línea” comprende más que la actividad en redes sociales e incluye información en bases de datos en línea, como LexisNexis.
Según el cable, si los estudiantes se niegan a hacer públicas sus cuentas o dan “acceso o visibilidad limitados” a su presencia en línea, ello “podría interpretarse como un intento de eludir u ocultar determinadas actividades”.
El cable permite reanudar las entrevistas de visas de estudiante, pero exige tener en cuenta el aumento de carga de trabajo derivado de los controles adicionales. Añade que deben priorizarse las entrevistas de médicos que soliciten una visa J-1 de intercambio educativo y de estudiantes que pretendan estudiar en universidades estadounidenses donde los estudiantes internacionales representen el 15% o menos del alumnado.
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En mi opinión, la exigencia de detectar “hostilidad” hacia los “ciudadanos, la cultura, el Gobierno, las instituciones o los principios fundacionales de Estados Unidos” es extraordinariamente vaga. Interpretada literalmente, obligaría a examinar la oposición a ciudadanos como el asesino en serie Jeffrey Dahmer, a elementos culturales como la tarta de manzana, a políticas gubernamentales como las normas fiscales —¿a quién le gustan los impuestos?— y a organizaciones como el Ku Klux Klan. Espero que los funcionarios recuerden que esta exigencia de revisión no es la ley, sino una indicación de aspectos que deben considerar al aplicar las leyes que impiden expedir visas a quienes amenacen la seguridad nacional o puedan incumplir sus condiciones.
Además, el Formulario DS-160 ya exige indicar los identificadores de redes sociales. Hasta ahora, el Departamento de Estado afirmaba que solo vería el contenido compartido públicamente. Pero ahora, en un cambio de política, exige hacer públicas las cuentas. Esto me parece una invasión de la privacidad. ¿Por qué no exigir también los diarios personales de los solicitantes?
Asimismo, hacer públicas las cuentas revela comunicaciones antes privadas no solo al Departamento de Estado, sino al mundo entero.


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