El 2 de diciembre de 2020, el Departamento de Estado impuso nuevas restricciones a las visas B1/B2 (visitas de negocios o placer) para miembros del Partido Comunista Chino (PCCh) y sus familiares. Ahora se limitan a visas de una sola entrada, utilizables durante un mes desde su expedición. En otras palabras, deberán solicitar una nueva visa para cada viaje previsto a Estados Unidos, aunque las solicitudes de renovación pueden quedar exentas de entrevista. Además, dispondrán de poco tiempo para finalizar sus planes de viaje una vez expedida la visa.
En cambio, otros ciudadanos chinos pueden obtener visas de entradas múltiples válidas para entrar durante 10 años, conforme al acuerdo de reciprocidad alcanzado en 2014 entre los presidentes Obama y Xi Jinping.
Técnicamente, la nueva política modifica la tabla de reciprocidad para las visas B, estableciendo que «las visas B1, B2 y B1/B2 para miembros del Partido Comunista Chino, sus cónyuges e hijos menores de 21 años se limitarán a un mes y una sola entrada». («Hijos» se refiere a hijos e hijas solteros). Que la visa permita entrar durante un mes no limita la duración de la estancia en Estados Unidos. Por lo general, un funcionario de Aduanas y Protección Fronteriza puede admitir al titular por hasta 6 meses. Ese período constará en el formulario I-94, registro de llegada, que puede descargarse del sitio oficial I-94/I-95 para viajeros que visitan Estados Unidos.
Un portavoz del Departamento de Estado indicó que la política no revocará las visas de 10 años aún vigentes que poseen miembros del PCCh.
El PCCh tiene más de 100 millones de miembros. Contando a sus familiares, posiblemente unos 200 millones de personas podrían verse afectadas.
El anuncio vino acompañado de una retórica enérgica del portavoz, quien describió la medida como parte de las actuaciones políticas, regulatorias y de aplicación de la ley de todo el gobierno estadounidense para proteger al país de la «influencia maligna» del PCCh. Añadió: «Durante décadas permitimos al PCCh acceso libre y sin restricciones a las instituciones y empresas estadounidenses, mientras que esos mismos privilegios nunca se concedieron libremente a los ciudadanos estadounidenses en China».
Aun así, las restricciones son más moderadas que una prohibición total de viajar a Estados Unidos para los miembros del partido, que funcionarios de la administración Trump habían debatido en el verano de 2020.
En una reunión pública virtual del 16 de diciembre de 2020, Nancy Abella, cónsul general de Estados Unidos en Shenyang, afirmó que no se modificaría el proceso de solicitud. El formulario DS-160 para solicitantes de visas B1/B2 no pregunta si la persona es miembro del PCCh o familiar de uno. Según indicó, no es necesario aportar pruebas adicionales con la solicitud.
No obstante, quien haya dejado de pertenecer al partido por renuncia o expulsión puede considerar presentar pruebas para intentar evitar la limitación de vigencia de la visa.
No está del todo claro cómo determinan los funcionarios consulares si la limitación se aplica a personas que no son altos cargos del partido. Un historial laboral con determinados puestos de alto nivel en el gobierno, empresas estatales u otras entidades controladas por el gobierno puede sugerir afiliación. Sin embargo, el PCCh no publica listas de miembros. Los funcionarios pueden preguntar sobre la afiliación durante la entrevista.
Intentar ocultar la afiliación al partido al solicitar una visa podría exponer al solicitante a acusaciones de fraude de visa si se descubre posteriormente.
Otra cuestión que conviene observar: imagine que a un miembro del PCCh no le preguntan por su afiliación en la entrevista y le expiden una visa de 10 años. Si después Aduanas y Protección Fronteriza descubre en el puerto de entrada que era miembro y que intenta usar la visa más de una vez o más de un mes después de su expedición, ¿cancelará el funcionario la visa y le denegará la admisión alegando que se expidió con una vigencia incorrecta?


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